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Las Salinas Romanas de Iptuci, enclavadas en el impresionante Parque Natural de los Alcornocales y a 15 minutos de la Hacienda el Rosalejo, emergen como testigos milenarios de una historia que se entrelaza con la naturaleza en Prado del Rey. Es aquí, a los pies de la imponente Cabeza de Hortales, donde se despliega un escenario único, donde el legado fenicio perdura en la extracción artesanal de sal, una práctica que se remonta a tiempos ancestrales y que sigue cautivando a quienes tienen el privilegio de visitar este lugar.

Estas salinas, una de las pocas que aún están en funcionamiento en España, son mucho más que meros depósitos de sal. Son un testimonio viviente de la habilidad y la ingeniería de antaño, una ventana al pasado que nos transporta a una época donde la relación entre el hombre y la tierra era más íntima y esencial.

Lo más notable de estas salinas es su entorno. La sal, que se extiende como un manto de nieve sobre los campos de la campiña de Prado del Rey, añade un aura de belleza y singularidad a este paisaje. Aquí, la extracción de sal es un proceso meticuloso y tradicional, llevado a cabo con las mismas herramientas que se utilizaron hace siglos: rastrillos, escobones de olivo, zoletas y carrillos de mano.

En este rincón de historia viva, se cosechan tres tipos de sal, cada una con sus propias características y usos. La flor de sal, la más preciada, es la primera capa que flota en el agua y se distingue por su pureza y sabor intenso, ideal para realzar la gastronomía más refinada. Las escamas de sal, formadas alrededor del cristalizador, son perfectas para sazonar carnes y pescados a la brasa, mientras que la sal gorda se destina a los guisos tradicionales, aportando su sabor único a las recetas más arraigadas.

Pero las Salinas Romanas de Iptuci no son solo un destino para los amantes de la historia y la gastronomía. También ofrecen una experiencia enriquecedora para aquellos que buscan sumergirse en la belleza natural y el patrimonio arqueológico de la región. Junto a las salinas, se encuentra el Yacimiento Arqueológico de Iptuci, declarado Bien de Interés Cultural, un sitio estratégico que conecta la campiña con la sierra y que revela los vestigios de una civilización perdida en el tiempo.

En definitiva, las Salinas Romanas de Iptuci en Prado del Rey son mucho más que un lugar de producción de sal; son un puente entre el pasado y el presente, entre la naturaleza y la cultura, que invita a sumergirse en la riqueza de nuestro patrimonio compartido.

Para los clientes que deseen visitar este fascinante enclave, podéis escribirnos a reservas@elrosalejo.com o solicitarnos más información en la propia recepción del hotel.

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